Mostrando entradas con la etiqueta Toma de decisiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Toma de decisiones. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de noviembre de 2019

Individualidades


En tu lugar yo haría…

Le diría…

Pensaría…

Me sentiría…

Es tan común escuchar este tipo de frases cuando alguien está contando algo que le preocupa, y qué no sabe qué hacer ante una situación que le produce ansiedad, y sobre todo miedo a equivocarse, cuando la culpa anuda cada pensamiento.

Esto no es escuchar, ni tener empatía con la otra persona. Esto es hablar de ti.

Debemos tener siempre presente que cada persona tenemos nuestra propia historia de vida donde están nuestros miedos, fobias y filias. Nuestra propia forma de entender la vida, gestionar y afrontar los problemas, y la manera en que nos relacionamos o vinculamos a las personas y/o animales que amamos.

No todos sentimos igual, ni con la misma intensidad las cosas que nos pasan, o imaginamos puedan suceder, a nosotros o a quien queremos. Siempre estará influenciado por nuestra historia vital.

Gestionar las emociones forma parte de un aprendizaje, no siempre acertado, pero si personal.
Las experiencias de vida y muchas veces el asesoramiento profesional nos permitirá tomar no sé si la mejor decisión, pero si sin que la culpa nos impida avanzar.

#RaquelDiazIllescas #individualidades #culpa #decisiones #sentir #problemas #sentimienhto #historiaDeVida #Quiérete #Comunicación #Emociones #Relación #Amar #Posexias #Frases #Libros #Terapia #Psicología #Coach #Escritora #noviembre #2019

lunes, 26 de marzo de 2018

Acantilados



Cuando me asomo a tus acantilados, siento tentación de saltar y no pensar,
 
 amarte  de nuevo y maldecirte una vez más. 

También de echar un paso o dos atrás,

De decir basta! Se acabó.

Pero sigo viviendo en la orilla de tu boca, de ocupa, simplemente para escucharte decir: vete ya.


Fdo. Raquel Diaz Illescas

#acantilados #corazonesenfermos #Basta #seacabó #fantasíasdelarazón  #amorestóxicos #estonoesamor #losacantiladosdetucuerpo

martes, 12 de febrero de 2013

Y si la personas tuviera cubiertas sus necesidades ¿buscarían emparejarse? ¿Seguirían con su pareja?

Hemos visto como el deseo de emparejarse emocional y sexualmente a otra persona, va vinculado en muchas ocasiones al miedo al fracaso, a las dificultades de socialización, a los problemas para mantener relaciones sexuales con otras personas, el miedo en definitiva a la soledad.

Si las personas tuvieran cubiertas sus necesidades afectivas y sexuales con diferentes personas ajenas a la figura de la pareja ¿buscarían emparejarse? Y las que viven en pareja ¿seguirían juntas?

Pues posiblemente en muchos casos no. Pero la realidad es que el ser humano está hecho para el contacto y la vinculación, y la mayor parte de su vida la pasa en este intento, en el que sufre muchas decepciones, sintiéndose inseguro de sus propias decisiones, y en muchos casos solo. Pero lo cierto es que quienes consiguen ese acoplamiento armónico en el que ambas partes se saben queridas, respetadas y deseadas, la persona consigue el equilibrio emocional que le permite disfrutar en pareja.

El miedo a la soledad lleva a muchas parejas en conflicto a vivir relaciones que producen dolor, frustración e insatisfacción. No se sienten bien con su relación de pareja, pero tampoco saben qué pueden hacer para que eso cambie. Y es precisamente en el cambio, en lo que han dejado de creer sus miembros.

La falta de motivación, recursos, habilidades o estrategias son de las que la pareja siente ya carecer para poder “conquistar territorios perdidos”.

Tomar decisiones sobre su relación de pareja, se convierte en un gran paisaje en el que solo se ven charcos y pocas soluciones para esquivarlos o en su caso, una vez dentro salir de ellos.

Y es que cuando la relación de la pareja está demasiado deteriorada, la salud emocional de sus miembros también se siente dañada, y unos y otros acaban haciéndose daño.

Muchas veces la pareja se frustra porque su relación ha cambiado, ya no es como antes... y se olvidan del paso del tiempo, de que ellos tampoco son los de entonces y sobre todo se olvidan de cómo han cultivado y alimentado su vida afectiva y sexual a lo largo de su convivencia.

También están quienes después del paso de los años inquieren a su pareja reprochándole la ausencia de intimidad, comunicación o de “buen sexo”, sin preguntarse qué han podido o podrían hacer ellos para que esto fuese diferente

La persona insatisfecha emocional y sexualmente, también se siente vulnerable hacía gestos, palabras, caricias, abrazos o besos ajenos, lo que lleva en muchas ocasiones al deterioro progresivo de la convivencia en pareja, al miedo, a la confusión y viendo aún más complicada una salida a lo que entienden es “un problema sin solución”.

Lo deseable sería poder vivir en pareja si este es el deseo de la persona, y si no es así sentir cubiertas las necesidades socios afectivos y sexuales con quien uno pueda, quiera y desee.

Puedes leer el anterior:

Y cuando la pareja no llega a cubrir las necesidades psico afectivas y sexuales ¿Qué ocurre? ¿Qué podemos hacer?

Fdo.: Raquel Díaz Illescas

jueves, 12 de mayo de 2011

Cómo tomar decisiones (I de II)

La toma de decisiones consiste en encontrar una conducta adecuada para resolver una situación problemática, en la que, además, hay una serie de acontecimientos inciertos.

La incertidumbre y el sentimiento de incapacidad que muchas personas manifiestan cuando tienen que tomar una decisión, relevante o no, les provocan pensamientos recurrentes a lo largo del día que dificultan el buen desempeño de las actividades de su vida cotidiana. El sentimiento de “no elegir la mejor opción” bloquea cualquier elección. Todas las alternativas parecen posibles y a su vez todas se convierten en rechazables. Dejar que el tiempo decida, acaba siendo su opción.

Hay modelos clásicos de cómo se toman las decisiones (Hastie, 2001) y existe un esquema básico de resolución de problemas (D´Zurilla, Goldfried, 1971) que plantea cómo hacerlo de forma efectiva.

Pero debemos tener en cuenta que, por muchos modelos con evidencia empírica que podamos encontrar en la práctica clínica, no podemos olvidar que cada persona es diferente, por lo que su proceso de afrontamiento en la resolución de sus problemas también lo será.

Es verdad que todas las decisiones no entrañan el mismo riesgo, consecuencias o malestar para la persona y tampoco todas las personas encaran de la misma manera una misma decisión. Hay quienes toman grandes resoluciones en temas políticos, financieros o laborales todos los días y lo hacen con fluidez y con una metodología pormenorizada y sin embargo no son capaces de abordar, por ejemplo, decisiones relacionadas con su esfera sentimental.

La experiencia de vida y su historia de aprendizaje influirá en el modelo o método de toma de decisiones que cada persona lleve a cabo en este, a veces, complicado proceso.

Una vez que la persona ha detectado un problema, real, imaginario, probable o no, y decide abordarlo, debe contemplar:

• Analizar la situación: con una visión clara y lo más objetiva posible de la misma, ya que a veces estar demasiado inmersos en el problema no nos deja verlo con la objetividad que se precisa en cualquier toma de decisiones.
• Escuchar opiniones: esto permitirá tener una visión más global del problema y sobre todo analizarlo desde la perspectiva que da verlo desde la distancia. Esto no quiere decir que decidan por nosotros.

• Determinar los elementos que son relevantes y obviar los que no lo son: se deben analizar las relaciones que hay entre ellos y la forma que tenemos de influir en estos. A veces, no tener claro lo que es relevante de lo que no lo es, puede llevar a una toma de decisiones errónea.

• Determinar la prioridad o necesidad que tenemos de dar una solución a nuestro problema: es importante definir el impacto que el no tomar una decisión puede conllevar a nuestra estabilidad emocional, por lo que será conveniente establecer unos plazos que nos sirvan de guía en nuestra toma de decisiones.

Veremos los pasos que debemos seguir una vez determinada cual es la situación problemática y analizada en profundidad, para tomar decisiones lo más acertadamente posible. Hasta entonces, intenten tomar sus decisiones estimándose, valorándose y respetándose. En definitiva, queriéndose mucho.

Fdo.: Raquel Díaz Illescas

lunes, 25 de abril de 2011

Tomar decisiones

“Cada persona es lo que decide ser”.

La toma de decisiones es un concepto que se ha implantado en nuestros días fundamentalmente en el ámbito empresarial, relacionado casi siempre con los estilos de liderazgo, sin duda muy interesantes; pero desde esta sección abordaremos la toma de decisiones desde otros ámbitos de nuestra vida no menos interesantes e influyentes que el anterior, como son los aspectos familiares, sentimentales, sexuales, amorosos o de pareja. La diferencia está en la forma o proceso por los que se llega a esa toma de decisiones.

No podemos prescindir de tomar decisiones, pues estas se presentan de continuo en nuestro día a día. Es verdad que a veces las valoramos como intrascendentes y que no llegamos a percibirlas como tal. Todos los días decidimos qué ropa nos pondremos, qué comeremos, dónde iremos a tomar una copa, si saldremos o no el fin de semana, con quién quedaremos, si mantendremos o no relaciones sexuales con nuestra pareja o por el contrario optaremos por decir nuevamente NO.

Cierto es que la toma de decisiones depende de dos factores: aquellas decisiones en las que influimos nosotros directamente y las que dependen de nuestro entorno externo, como son todas aquellas circunstancias que nos rodean y sobre las que no tenemos ningún control, no tenemos manera de influir sobre ellas (haber nacido en una determinada localidad y en una época; ser más alto o más bajo, negro o blanco…) y desde este punto de partida es desde donde tenemos que empezar a asumir y aceptar para poder tomar decisiones realistas sobre nuestra vida.

Nuestra historia personal posiblemente sea la historia de las decisiones acertadas o erróneas que hemos ido tomando a lo largo de nuestra vida. Vamos forjando nuestro futuro con aquellas decisiones que un día tomamos y las que tomaremos. De ahí la importancia de la toma de decisiones en la vida de las per¬sonas. Podríamos decir, aún cuando muchos discrepen, que cada uno es lo que decide ser.


…Cambiar de empleo, separarse de la pareja, trasladarse de ciudad, tener hijos, son decisiones importantes que influirán en las diferentes áreas de nuestra vida. Es por esto que tomar una decisión resulta una acción significativa en la vida de las personas. Elegir entre dos o más opciones cuál es la mejor o a veces la más viable, no siempre es fácil; de hecho algunas personas se paralizan y dejan que sean los propios acontecimientos quienes decidan y otros prefieren delegar sus decisiones y dejar que sean los demás quienes se equivoquen. Esto también es una decisión, aunque no sea la más inteligente.

¿Qué pensamos cuando tenemos que tomar una decisión? ¿Cómo nos sentimos? ¿A qué tememos?

Tenemos miedo al fracaso, a no dar la talla, a sentirnos solos, a que no nos quieran, a perderlo todo, a ser abandonados. Tenemos miedo a equivocarnos como si el equivocarse no fuera algo que forma parte del vivir. El miedo es una emoción que no nos han enseñado a manejar, pero que sin embargo nos incapacita para tomar decisiones.

Los modelos mentales y las creencias influyen sensiblemente en la toma de decisiones. Muchas personas dejan sus decisiones al destino o a lo que Dios quiera… depositando en éstos el acontecer de los hechos. “Lo que deba suceder sucederá, independientemente de lo que yo haga”; “si no ha podido ser no sería de Dios”. Y así se liberan de sus decisiones, pues poco importa lo que ellos hubieran hecho. Todo está ya escrito. Sin embargo, otras personas son conscientes de la trascendencia que tendrán sus decisiones en su futuro y por esto intentan elegir la opción más favorable.

No es fácil tomar decisiones, claro que no, como tampoco lo es vincularse al dolor, al sometimiento o a la infravaloración; sin embargo nos quedamos inmóviles esperando a que algo ocurra para que sea entonces cuando nos veamos obligados a decidir qué hacer con nuestra vida. Pero a veces esa situación no se produce nunca y vivimos a la espera de que llegue ese momento que tememos, en la misma medida que deseamos y vivimos esperando…

Soñamos con tomar decisiones pero a veces soñamos con una estabilidad que nunca es regalada. Debemos decidir para que algo cambie.

Tomar decisiones a veces significa dejar atrás muchas de las cosas que hasta ese momento nos han proporcionado estabilidad, seguridad, una economía saneada, pero que sin embargo necesitamos hacer para seguir adelante. Y es que tomar decisiones en ocasiones se hace una necesidad para poder intentar ser un poco más feliz.

Pero, ¿cómo tomar decisiones?


Fdo.: Raquel Díaz Illescas.