jueves, 23 de abril de 2015

¿Que a qué saben los besos?



Los besos saben a pan y chocolate, a tostadas con mantequilla y mermelada,  a fresas,  a vino, a leña, a cerezos en flor…

Los besos saben a sexo, a deseo, a fantasía, a bocas húmedas, a labios dibujados, a caricias, a susurros, a palabras de amor,

Los besos saben a conquista, a sensualidad, a promesa, a cautividad, a descaro, a inocencia, a experiencia.

Los besos saben a bachata, a rock y boleros.

Los besos saben a piel.

Los besos saben a noches cálidas, a amaneceres compartidos,

Los besos saben a abrazos, a miradas mudas, compulsivas, a sonrisas cautivadoras…

Los besos saben a tiempo, a esperanza, a arrepentimiento, a perdón,  a reencuentros, a recuerdos…

Los besos saben a lágrimas saladas.

Los besos saben a te quieros.

Y tú aún sigues preguntándote  ¿a qué saben los besos?

Los besos saben a ti. 



Fdo.: Raquel Díaz Illescas

domingo, 12 de abril de 2015

¿Cuestión de cojones?


 
Dos mujeres hablan una frente a la otra…


—Creo que él solo tenía cojones en la cama…

— Vaya…Interesante… Pensé que todos los hombres tenían cojones en la cama.

— No es eso… quiero decir que…

—Sé lo que quieres decir. 

Y según tú, si solo tiene “·cojones” en la cama ¿qué pasará si un día deja de tenerlos también  en la cama? ¿Los tuvo alguna vez fuera de ella?

—Yo le quería… Le quiero… Sé que es un hombre cobarde e inseguro, pero quiero pensar que nos quisimos.

— Entiendo...  Siempre he creído que el amor es valiente, aunque la mayoría de las veces vaya a pecho descubierto… Y que cuando se ama y este es correspondido,  uno siente que puede con todo. Pero quizá ¿mi idea del amor esté equivocada…?

— No lo sé… Lo que he vivido con él ha sido especial, intenso, diferente…Nos hemos querido mucho y nos queremos.

— ¿Especial, intenso, diferente…? Ya… Y ¿Dónde está él ahora?

—No lo sé. Todo ha acabado.

— ¿Habéis discutido?

—No. Nunca hemos discutido, aunque tuvimos momentos de mucha tristeza, como ahora…

Él no quiere seguir conmigo. Dice que me quiere, sin embargo no puede seguir adelante por más tiempo…Yo soy para él como “un pecado”.

— ¿Pecado? No entiendo…

—No soy la mujer que él quiere para su vida, ni la que quiere su familia ni sus amigos…

—Vaya… Pensé que estábamos en el siglo XXI. Pero ¿Cuántos años tiene este pobre hombre? Perdóname la licencia..

—No importa. Tienes razón.

— ¿Has conocido a su familia? ¿A sus amigos?

—No. Decía que solo la idea de pensar en presentármelos le producía mucha ansiedad. Le daba vergüenza… —Mientras lo dice una lágrima resbala por su mejilla—.


La otra mujer se queda unos minutos en silencio y mira a su interlocutora intentando seguir empatizando con ella.


—Déjame que te diga algo:

Eres una mujer inteligente, valiosa, guapa, fuerte, sensible y demasiado generosa… Con mucha experiencia de vida, experiencia que debes usar para seguir adelante y decirte a ti misma que eres una mujer estupenda y que quien esté a tu lado debe sentirse orgulloso de amarte. Lo demás son solo palabras de sábanas calientes.

No sé si ese hombre te amó, pero lo que si sé es que no es digno de que tú le ames y menos aún sufras porque no desee estar a tu lado..  Quizá mi concepto de amar sea otro, pero alguien que se avergüenza de ti  da igual que te ame.

¿Qué crees haber perdido?

—No lo sé… Yo era feliz a su lado. Nunca me he sentido tan feliz al lado de alguien…

— Ya… ¿Puedes ser feliz con alguien cuando se avergüenza de ti?

Ella baja la cabeza y se limpia los ojos…

No.

— ¿Crees que has ganado algo?

—Si. A mi misma.


Fdo. Raquel Díaz Illescas.

martes, 7 de abril de 2015

Ideales para un amor libre



Cuando se ama, los ideales y valores heredados que hemos ido alimentando y construyendo en torno a nuestra pareja de vida, se van desdibujando…

Tener ideales de vida no es bueno ni malo.
Lo interesante es ser capaces de entender que estos pueden ir cambiando, alterándose, modificándose, renovándose,  y a veces incluso precisaremos sustituirlos para poder amar con un corazón libre.

Los ideales, los valores y las normas sociales, se asientan y acomodan en mentes vulnerables, rígidas y manipulables, atrapando el sentir de quien ama. Los ideales juegan al  trueque con quien intenta vulnerar lo establecido: la culpa por amor.

Desprenderse de ideales que ya no nos sirven no siempre es fácil, no lo es para quien piensa que la felicidad consiste en ir consiguiendo todo aquello que ha soñado. Es difícil para quien vive buscando sueños o ideales…

Los ideales pueden ser el punto de partida para empezar a caminar, y como ocurre con los “GPS” no siempre hay que hacerles caso y hay que tener la valentía para arriesgarse y seguir otra ruta.

La madurez nos permite ser dúctiles y pensar en el aquí y ahora. Mirar de frente a quien nos recuerda el valor de los ideales inculcados y ser capaces de decir: esos forman parte de otro tiempo.

Madurar significa  aprender a querernos y respetarnos y seguir haciéndolo cuando decidamos no seguir las normas en las que fuimos educados.

Si una norma consigue ser más fuerte que el amor que uno siente ¿Cómo se vivirá esa experiencia amorosa? Cuando se ama ¿Cuánto valen los valores inculcados? ¿Se puede amar en contra de tus ideales?

Yo también tengo ideales: Ama a quien te ame, te respete, te valore, te cuide, te desee, y diga tu  nombre sin avergonzarse en otros ojos, alguien que coja tu mano y la ponga por encima de vetustos ideales.

Fdo.: Raquel Díaz Illescas

miércoles, 25 de marzo de 2015

Músculos para el placer..




Desde el pubis al coxis y rodeando tu vagina, se encuentra situado el músculo del placer o más conocido como músculo PC (Musculo Puboccoxigeo)
Sabemos de las bondades de realizar ejercicio físico para nuestra salud  física, mental, orgánica e incluso comportamental, pero existen otros músculos  menos conocidos y que ejercitándolos y fortaleciéndolos hacen que nuestra vida sexual sea más rica y placentera. Nos referimos a un grupo de músculos a los que los Taoistas se referían como músculos Chi. El músculo Chi rodea al ano, la vagina y la uretra y sostiene a los órganos reproductores.
Contraer y relajar

En la década de  1940, el Doctor Arnol  Kegel,  desarrolló unos ejercicios para sus pacientes como método para el control de la incontinencia urinaria y la facilitación del parto. Un siglo después,  estos ejercicios vienen siendo un excelente recurso terapéutico para tener una vida sexual más rica y placentera.
Y es que todo nuestro cuerpo está rodeado de músculos; también nuestra sexualidad dispone de un músculo que ejercitándolo y fortaleciéndolo nos puede producir estupendas satisfacciones para gozar solos o en pareja.
No precisamos ir al gimnasio ni hacer inversiones económicas para mantenerlo en forma, solo es preciso ser constante.
Beneficios para nuestra sexualidad
Algunos de los beneficios de los ejercicios Kegel,  que favorecen las relaciones sexuales:  
·       Penetración más satisfactoria: el tener el músculo PC fortalecido incrementa el roce entre las paredes vaginales y todo lo que se inserte entre ellas, por lo que la penetración vaginal será más satisfactoria para los amantes.
·       Facilita la lubricación vaginal: antes de la penetración, podemos hacer un par de ejercicios Kegel . Incrementará tu lubricación vaginal y el control que tienes de tu vagina. Esto te permitirá relajar el musculo para que la penetración sea más fácil y al estar mejor lubricada evitarás cualquier tipo de dolor o incomodidad durante la penetración.
·       Orgasmos más intensos: La intensidad del orgasmo depende entre otras cosas de lo fuerte que se contraiga el útero y el músculo PC  Cuanto más fuerte es el músculo, las contracciones orgásmicas serán más intensas y tus orgasmos también lo serán..
·       Incremento de la circulación sanguínea en el área genital.

·       Ayuda a tu respuesta sexual genital.

·       Masajes...: si adquieres habilidad y destreza con tu músculo podrás dar deliciosos y excitantes masajes con tus entrenados músculos al pene de tu chico. Tu vagina podrá comportarse como unas manos de terciopelo o com o húmedos labios sobre el sexo de tu amante. Para conseguir esto solo requiere fortalecer tu músculo PC con ejercicios sistemáticos. Lo disfrutarás mucho.
Así mismo tener en forma este músculo es un recurso al uso en las dificultades de erección, de falta de control de la eyaculación, de anorgasmia,  vaginismo, de pérdida del deseo sexual, etc., etc. l
Cómo realizar los ejercicios

Identificar el músculo: Para empezar a realizar los ejercicios Kegel, lo primero, es identificar el músculo PC. Cuando vayas al baño, intenta interrumpir el flujo de orina a la mitad del proceso. El músculo que utilizas para lograr esto, ese es el músculo PC. Esto es sólo para identificar el músculo, ya que detener la orina muchas veces te podría producir infecciones en el tracto urinario. Es muy importante localizar correctamente el músculo, ya que si el ejercicio es realizado incorrectamente puede incluso debilitar más el músculo, por tanto es primordial que estés atenta a no contraer los músculos equivocados (nalgas, abdomen, espalda) ni estar elevando en vez de contrayendo el músculo. Recuerda siempre respirar con normalidad. 
Los pasos básicos en una primera etapa son los siguientes:
  • Antes de iniciar los ejercicios, debes vaciar tu vejiga por completo. Estarás más tranquila y relajada.
  • A continuación, contrae los músculos de la vagina durante tres segundos; luego se relajan. Se repite 10 veces.
  • Después de una pausa, los músculos pubococcígeos se contraen y relajan 25 veces, lo más rápido que se pueda.
  • Puedes imaginar que sujetas algo con la vagina. Mantén dicha posición 3 segundos y relaja. Se hacen 10 repeticiones.
  • Imagina que lanzas un objeto con los músculos vaginales. Conserva esa posición durante 3 segundos y después relaja. Se efectúan 10 contracciones de este tipo.
  • Todos los ejercicios se realizan tres veces al día.
  • Después de varias semanas de práctica (de 4 a 6, cuando hay constancia), se puede pasar a una segunda etapa:
  • La mujer se acuesta en el suelo, con las rodillas dobladas y las plantas de los pies en contacto.
  • Se mantienen los músculos del estómago y de la vagina en posición relajada.
  • A través de tu imaginación, visualiza las paredes interiores de tu vagina e intenta acercarlas, contrayendo los músculos mientras cuentas hasta 10. No se debe flexionar la región del estómago ni presionar los glúteos.
  • Se mantienen los músculos contraídos, con la vagina cerrada, contando de nuevo hasta 10.
  • La relajación se realiza despacio, otra vez contando hasta 10. Se hace una pausa y el ciclo reinicia.
  • Este ejercicio debes realizarlo durante 10 minutos.
Si tienes dudas si lo estás realizando bien, coloca un dedo entre los músculos de tu vagina y contrae; debes notar que se genera estrechez a voluntad. Asimismo, durante la ejecución no debes sentir molestias en abdomen o espalda, si esto ocurre es señal de que estás tensando otras secciones o contienes la respiración; lo correcto es mantener la relajación y concentración al máximo en los músculos del piso pélvico.

Dónde hacerlos

Dominada la técnica podrás hacerlo en cualquier sitio y situación. No requiere de estar sentada, tumbada o de pie. Puedes hacerlo dónde y cuándo te apetezca; tampoco es preciso que estés sola o en compañía. Nadie notará, excepto tú que lo estás haciendo. Aunque los puedes llevar a cabo en cualquier lugar y situación, intenta integrarlos en algún momento de tu vida diaria: cuando te cepillas los dientes, viendo la televisión, escuchando música, etc.
Si todavía no te sientes segura de poder practicarlo en cualquier situación, puedes empezar haciéndolo en un sitio donde te encuentres cómoda y estés relajada.

Otras prácticas que pueden favorecer tus músculos vaginales:

  • Yoga
  • Pilates
  • Taichi y Chikung
Hay muchas y variadas técnicas en las que puedes poner en forma tu músculo PC. Conforme vayas dominando este “arte” irás aprendiendo nuevas habilidades y destrezas con las que disfrutar de tu músculo, incluso ir introduciendo algunas pesas para este fin, como las bolas chinas, te las recomiendo. ¡Ponte en forma y muéstrale a tu pareja lo que sabes y puedes hacer con tus músculos…!

Fdo.: Raquel Díaz Illescas