sábado, 17 de enero de 2015

Mudanza de sentimientos…




Empaquetamos las miradas,  los besos, las caricias y los “te quiero” y nos vamos a otros ojos, otros labios, otra piel, otro cuerpo, otro estado de ánimo.

Renovamos nuestros deseos, nuestra sonrisa,  nuestros sueños, nuestras fantasías y empezamos a caminar de nuevo, con más experiencia, con más recuerdos.

Y no dejamos de querer hasta que no ha pasado el tiempo, un tiempo que nos despierta a media noche, que nos demanda presencia, caricias, besos y “te quieros”. Es el mismo tiempo que nos regala calma a los pensamientos.

Y en cada “mudanza” necesitamos un tiempo para sacar los besos, las caricias y los “te quiero” que se esconden en las últimas cajas.

Hay personas que pasan su vida empaquetando y desempaquetando sentimientos y a veces en alguna mudanza, se olvidan alguna caja…

Las mudanzas de sentimientos son duras y dolorosas, pero a veces son necesarias. Lo importante es aprender a empaquetar y saber dónde hemos guardado cada una de nuestras emociones, pues donde vayamos necesitaremos seguir disfrutando como lo hicimos.

Debemos seguir abiertos a andar nuevos caminos, aunque a mitad de estos tengamos que volver a desandarlos.

Y es que el sol sale todos los días, quieras o no quieras. 

 ¡Y es que tú vales mucho nena!

Fdo. Raquel Díaz Illescas.

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